Es un proceso de aprendizaje por medio del cual un grupo de personas o un equipo de la organización trabajan aspectos para la comunicación personal y relacional. Se cuestionan los límites del desempeño con el objetivo de superarlos. Se sustituyen acciones cerradas por principios guía que nos permitan actuar en cualquier situación, a través de dinámicas grupales e individuales. Se fomenta la cooperación entre sus miembros, apoyándoles a revisar y mejorar sus relaciones, procesos de trabajo y valores.
Método vivencial, práctico y excepcionalmente conectado con lo que cada equipo es y necesita, diseñado para que cada equipo descubra, defina, desarrolle y construya sus propios principios de trabajo. Las dinámicas continuas y de empoderamiento de cada uno de los miembros hacen que las actividades sean intensas y llenas de emoción.
Trabajamos sobre la relación que se forma entre los miembros del equipo, acompañándoles en el desarrollo de su rendimiento para que el resultado del conjunto supere con creces al de la suma de las partes.
Trabajamos con el equipo como sistema, para lograr mayor cohesión y unidad entre los miembros mejorando la comunicación, la confianza y el liderazgo.
La clave del aprendizaje en equipo no depende de la amistad sino de otro tipo de relación. Es el dominio personal de sus integrantes y se desarrolla con la visión compartida.
Conseguimos EQUIPOS EMOCIONALMENTE INTELIGENTES.
“EL objetivo de nuestras formaciones es INCREMENTAR EL NIVEL DE DESEMPEÑO DEL EQUIPO mediante el incremento del desempeño de sus individuos” .
Cuestionar su forma de observar el mundo, identificar obstáculos y patrones de comportamiento que caracterizan al equipo en su conjunto, que impiden cambiar.
“¿Será que en los equipos, al sentir todos el apoyo de sus compañeros, al saber que pueden fiarse unos de otros y que si cometen un error en lugar de ser acusados por los demás, estos les van a ayudar a resolverlo, consiguen mantener su eficiencia incluso en entornos de gran presión?”
“Hay una base fisiológica para demostrarlo. La conexión emocional entre los seres humanos produce la liberación en la sangre de una hormona llamada oxitocina, también conocida como la hormona del encuentro. La oxitocina permite que ciertas áreas del cerebro se mantengan alerta, sin que se activen los mecanismos de hipervigilancia y alarma. Por eso, los verdaderos equipos siguen moviéndose de manera inteligente y creativa en medio de la presión.”
Coaching y formación para el bienestar y desarrollo de los profesionales de la salud.
Impulsamos liderazgo y autocuidado para un mejor cuidado de los demás.
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